DECLARACIÓN PÚBLICA DE LA 
                   ACADEMIA NACIONAL DE CIENCIAS MORALES Y POLÍTICAS

 
Con motivo de la anunciada creación, en la Universidad Nacional de Rosario,  de una cátedra sobre “el aborto como Problema de Salud”,  y en ejercicio de sus atribuciones estatutarias, la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas considera oportuno formular sobre el tema algunos reparos.    
 Esta  Academia  ha defendido, en numerosos pronunciamientos, la vida humana. La última vez fue el 2 de julio de 2015, cuando expidió una declaración conjunta con la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales ante la aprobación de un protocolo que  liberaba la interrupción del embarazo en todas sus etapas.
 Las declaraciones y dictámenes de esta Academia se fundaron siempre en normas de jerarquía constitucional como la Convención sobre Derechos del Niño, ratificada por el Congreso mediante la ley 23.849 cuyo texto expresa que  el art. 1° de dicha convención “debe interpretarse  en el sentido que se entiende por niño todo ser humano desde el momento de la concepción y hasta los 18 años de edad”. Además, el documento aprobado consagró “el interés superior del niño”, proclamando que todo ser humano, desde la concepción, tiene “derecho intrínseco a la vida”.
 Ante la polémica suscitada por la creación, en una universidad nacional, de una cátedra sobre el aborto esta Academia considera conveniente que se suspenda la implementación de tal iniciativa hasta tanto se garantice la estricta observancia del marco moral, constitucional y de la dinámica social cuya vigencia recordamos en esta declaración.


Sesión pública extraordinaria de incorporación del Académico de Número Marcos Aguinis. Presentado por el Académico Rosendo Fraga se refirió a "La persecusión de los cristianos en Medio Oriente"


 


Declaración de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas

  La Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas ha considerado necesario emitir opinión, tanto sobre el fallo de la Corte Suprema de Justicia en el caso “Muiña”, como de sus repercusiones en el plano institucional y político.
  El fallo, decidido por el voto mayoritario, se fundamentó en principios constitucionales y en la legislación vigente. Respetó lo dispuesto en el Artículo 2º del Código Penal, el Artículo 9º del Pacto de San José de Costa Rica y el Artículo 15º del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que establecen el beneficio de la aplicación de la ley penal más benigna. En este caso fue la ley conocida por “el dos por uno”.
  El Código Penal y su  válida interpretación en el dictado del fallo, dice que ese beneficio es aplicable a todos los delitos, sin exclusión.La  sanción posterior de una nueva ley interpretativa para excluir de su alcance ciertas causalidades, implicó el reconocimiento  que fue correcta la interpretación jurídica del voto mayoritario de la Corte.
La sanción de leyes de modo apresurado, no es una buena práctica legislativa y mucho menos en temas de carácter penal.
  Además de dejar sentada nuestra opinión en el plano jurídico y constitucional, consideramos necesario llamar la atención sobre ladeplorable ausencia de respeto por la independencia y división de poderes observada como consecuencia de este caso. Ese respeto hace a la esencia de nuestra República y del Estado de Derecho.
  Se han visto desde altisonantes condenas al fallo por parte de legisladores, políticos, y miembros del propio gobierno, hasta pedidos de juicio político, denuncias admitidas por fiscales presurosos y declaraciones de inconstitucionalidad de otros tribunales.
  En una sociedad libre todo ciudadano puede expresar su opinión y unirse en concentraciones callejeras si así lo desea, pero sí debemos manifestar nuestra extrema preocupación al observar que quienes tienen responsabilidades institucionales desconozcan la independencia y separación de poderes y rechacen un fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.


                           Gregorio Badeni              María Teresa Carballo
                      Académico Secretario           Académica Presidente



Una variada perspectiva

En más de sesenta años esta Academia ha contribuido a la cultura del país y al asesoramiento de los poderes públicos mediante dictámenes e investigaciones y una permanente indagación en materias de teoría política, constitucionalismo, legislación, ordenamiento jurídico, política internacional, historiografía.

En los años más recientes incorporó el tratamiento de disciplinas de estricta actualidad, tales como ética médica y ambientalismo. Sus dictámenes y análisis, no menos que los asuntos de interés colectivo abordados en su seno según criterios técnicos o desde perspectivas teóricas, coadyuvaron en estos decenios a un mejor conocimiento de la problemática nacional y a un más acertado diagnóstico de las coyunturas políticas argentinas.

Su publicación regular, Anales, recoge los trabajos de los académicos de número y de los académicos correspondientes, así como los estudios realizados en el seno de los Institutos, y es distribuida incluso por canje. Los Institutos creados en fechas recientes en el ámbito de la Academia extendieron e intensificaron considerablemente los campos de aquella acción científica mediante la participación de especialistas y a través del ejercicio de una particular dinámica.

La Biblioteca es otro de los centros de actividad de la Corporación.


Reseña histórica

En 1938 quedó instalada en Buenos Aires la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas con el objeto de profundizar los estudios de las disciplinas humanísticas que definen su campo. La corporación mantiene reciprocidad con sus homólogas de España y de Chile. Su denominación proviene de la homónima de Francia, fundada en París en 1795. La integraron consagrados investigadores y juristas -incluso los Premios Nobel Dres. Bernardo Houssay y Carlos Saavedra Lamas- y sus dictámenes, así como las comunicaciones realizadas en sus sesiones privadas y públicas, fueron y son recogidas en volúmenes titulados Anales. Los miembros de número son treinta y cinco, además de los académicos correspondientes, los eméritos y los honorarios. La Academia es presidida por una Junta Directiva con mandato por dos años.


La Casa de las Academias

Palacio

Declarado Monumento Histórico por Decreto 1495 del 16 de agosto de 2002, el edificio de la Casa de las Academias Nacionales, Avenida Alvear 1711, ha sido declarado Monumento Histórico Nacional de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Su estilo neoclásico francés lo convierte en clara muestra del espíritu de las urbanizaciones de principios del siglo XX. El autor de esta obra es el arquitecto Alejandro Bustillo.



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